Mi querida y pequeña
Gisela
mi pequeña y mimosa
muñeca
mi flor de cristal
un delicado coral
junto a una isla
desierta.
De cuanta soledad es culpable tu ausencia, de cuanta ausencia es responsable él y no ella, cuantos juegos, cuantos rompecabezas sin solución por falta de piezas quedaron a medias, cuanta mujer tú, en una niña pequeña.
Mi pequeña princesa, cuentan las viejas leyendas, que los cuentos, también cuentan, que todos tenemos un sueño y el mio es, tenerte cerca.
Quién se hace cargo
del lastre
del peso que tu vacio
representa
quién da dentido
al sentimiento del hombre
quién me escucha
cuando a solas
recito tu nombre
querida Gisela.
