Llegan las fiestas, el año viejo deja paso a un nuevo
año, en la mente se abren paso los deseos y los sueños, una vez dormidos, tras los ojos cerrados.
Días de Navidad, de echar de menos a los que no están, y
a los que aún estando lejos, siempre y tanto se recuerdan porque forman parte
de nuestro pensamiento en su ausencia.
Tradición familiar, se reúnen alrededor de la mesa
familias enteras, mientras cantan, ríen y bailan, la felicidad que es pasajera
salta de unos a otros y los niños entre juegos la acompañan a ella.
Desde fuera, colgando en un cielo negro y raso de la mano
de dos estrellas, se balancea el tiempo que nos observa celebrar la noche
buena, la escena, tan melancólica como alegre y tierna, cálida brilla e ilumina
los corazones de todos los presentes, como el candente fuego de una hoguera, la
ilusión se divierte al son de una graciosa pandereta, mientras los peces sacian
su sed bebiendo una y otra vez en el rio, y la virgen entre cortina y cortina,
sus cabellos de oro con un peine de plata fina peina.
Todo forma parte en estos días, de los detalles que grabados
quedaran por siempre en una nostálgica fotografía, momentos inolvidables y
entrañables mañana, y que hoy decoran las postales navideñas.

Dejo sobre la mesa, junto a las promesas de que tan solo
la muerte habría de separarnos, el firme compromiso de establecer
infranqueables fronteras y limites que impidan repetir los errores del pasado.
Dejo detrás de la puerta, muchas preguntas sin respuesta a sabiendas, misterios
indescifrables, inverosímiles incógnitas que solo han de saber resolver los
sabios, y que plantean la posibilidad de llegar a interpretar, como a veces
puede herir y doler el querer cuando proviene del que dice quererte tanto.
Queda la razón que asiste a las dudas en cuarentena, aplazada la solución
inexistente a los problemas hasta la próxima ocasión, a la espera de una
decisión que nunca llega, y que por apocalíptica recuerda a las profecías sobre
la posible destrucción de la tierra.
Dejo una casa construida a medias sobre arenas movedizas, el esplendor de un
imperio que el invasor arraso reduciéndolo todo a cenizas, ilusiones tan
consistentes como la piedra que la erosión debilito sigilosa como la carcoma a
la madera.
Dejo aquella misma razón a un lado para que no sea un obstáculo más en la vida,
dicen que los locos son felices y que por ello muchas veces para serlo por un
momento, los poetas como los cuerdos los imitan.
Dejo lo nunca dicho, lo callado durante años a la puerta de un colegio donde
los niños aprendían a jugar con la realidad y a enfrentarse a sus miedos y a
los de los demás en una cíclica lucha entre supuestos buenos y malos.
Dejo la boca cerrada para no malgastar las palabras que no han de ser
escuchadas, dejo los diálogos desiertos de sentido común y los sentidos
colmados de inconfesables secretos, dejo...,
dejo al marchar sobre la
mesa, junto a aquella promesa, el borrador escrito a mano de un proyecto que
por falta de interés no pudo ser terminado, dejo al marchar y como despedida
mis últimas miradas y sonrisas envueltas en lagrimas para mis queridos hijos,
aquellos a los que en sueños aun sigo durmiendo y acunando como cuando eran
pequeños, en mis brazos.
LA VIDA ES BELLA
Hola, os quiero invitar, a que conozcais este comienzo mio como blogger, me parece que se llama asi,bueno en el ire publicando mis poesias,no os pido que os las aprendais, solo que las leais si os apetece,a lo mejor no os gustan, pero como las he parido yo, y a todas las madres sus hijos les parecen los mas guapos,pues eso que a mi tambien me lo parecen .
Por ultimo agradecer a ese gran vecino y para mi amigo sr,Cardenas por su asesoramiento informatico constante, y recordaros que tanto el titulo del blog,como la fotografia de encabezamiento,pertenecen a una conocida pelicula,que si no la habeis visto os la recomiendo,y las he puesto porque me siento muy identificado con ese gran actor protagonista de esta pelicula,Roberto Benigni,que en la ficcion creo recordar se llama Guido,bueno ser comprensivos y espero que os entretenga un poco....un saludo