La eterna contradicción del ser humano, que puede llegar
a sentir calor en invierno y frio en verano, que en la misma manzana prohibida
puede saborear bocados dulces y amargos, que es capaz de decir si para negar
algo, o no puedo, porque nunca se ha propuesto el alcanzarlo.
Diferenciarnos para distanciarnos, costumbres, religiones
y lenguas que no sirven para nada más que para crear problemas y dificultar la
convivencia, querer también a quien no te quiere, o a quien no merece que le
quieran, y olvidarte egoístamente de que además de ti, existen otros habitantes
sobre la faz de la tierra.En periodos de paz, sentiremos ajenas y lejanas las vidas que se llevó por delante la última guerra, la misma historia siendo la misma será contada de diferente manera, disconformes mujer y hombre que aún compartiendo vida y destino no encuentran el término medio para mantener el equilibrio en un ejercicio a la vez de voluntad y confianza.
Disentimos por vicio, el mismo juez que hoy te condena mañana cambia su sentencia y te absuelve porque tu abogado ha cambiado de estrategia, nos desprecian y casi pedimos perdón buscando la aprobación del que nos ha despreciado sin sentido ni razón, como exponente elevado a la máxima expresión de la incomprensible condición humana.
Nos enfrentamos por cosas sin importancia y banalizamos
sentimientos y afectos, nos contradecimos al no hacer lo que sentimos y
decimos, somos seres imperfectos que buscamos la felicidad por un equivocado
camino.
