Te entrego la tierra pero se tú el creador que construya
su propio mundo sobre ella, pongo en tus manos las herramientas para que las
utilices además de con las manos también con la cabeza, te presto para que te
orientes mi brújula durante un minuto para que no equivoques tu rumbo, te
ofrezco mi ayuda y mis consejos.
Te indico el camino que por propia experiencia considero
más recto pero tu decides seguirlo o tomar otro asumiendo los riesgos. Te
enseño todo lo que sé y lo que puedo y de todo ello y de ti, yo también aprendo.Te proporciono el sustento, el alimento, la calidez de un hogar de la que carece una casa, una cuna para descansar y una cama en la que además de dormir tengas la oportunidad de cumplir todos tus sueños.
Te cuento un cuento como lo hacia cuando eras pequeño y te explico como funciona la vida y que a menudo y por si misma se rompe si la forzamos por cualquiera de sus dos extremos. Te recuerdo que a veces los últimos, a base de constancia y esfuerzo si se lo proponen llegan antes y más lejos que los primeros.
Te he dotado de piernas para andar, de brazos para
abrazar, de mente para pensar en ti y en los demás, y de un corazón para vivir,
sentirte feliz y para amar. Te he dado la vida, vida por la que daría yo la mía,
y por ti le he quitado importancia a las cosas aun sabiendo que la tenían, por
ti he luchado y aún herido he sobrevivido, por ti lo he hecho y por ti lo hago,
porque te quiero y te seguiré queriendo, querido hijo.
