Una mirada enamorada desde el puente de Triana hacia el paisaje delirante con el que me cautivó mi Sevilla, un rebujIto en la Puerta de la Carne, un vino de naranja en El perejil y Santa Justa como punto de destino y partida para estar cerca de ti.
Y la gente que sin conocerte amablemente te habla y un paseo en barca al atardecer sobre el río Guadalquivir, la Giralda esbelta y seductora, la pasión de la Semana Santa y la alegría desbordada de la Feria de Abril.
Te escribo desde el corazón, cómo lo hago con todo aquello que hace aflorar mis sentimientos, con lo que transforma en poesía la magia de existir, que cambia los conceptos en la forma de vivir y dónde hacerlo.
Y junto a la torre por el sol dorada y la Maestranza de oro y grana a mis espaldas, cierro los ojos y los abro para sorprenderme de nuevo. Los Alcázares Reales y las setas de la Encarnación y Sierpes cómo emblematica calle forman parte cómo de Andalucía mi sangre de mis sueños a medio plazo y de mi presente inspiración.
Me sigue emocionando esta vida qué juega a despistar mis sentidos con cada rincón escondido entre maravillas desconocidas que nunca hubiera imaginado mi mente.
Sevilla me canta con voz flamenca, se revuelve en un baile majestuoso y alegre, Sevilla es ilusión, sol y deseo porque así es como mi corazón la siente, señorial, distinguida, inmune a los tiempos modernos empeñados en ignorar la importancia de lo bello, ciudad que aún conserva el encanto nostálgico de lo verdadero, de lo íntimo, de lo esencial, de lo que deja huella muy dentro, de los buenos momentos vividos que son al fin y al cabo aquellos que con el paso del tiempo echamos tanto y tanto de menos.
Me sigue emocionando esta vida qué juega a despistar mis sentidos con cada rincón escondido entre maravillas desconocidas que nunca hubiera imaginado mi mente.
Sevilla me canta con voz flamenca, se revuelve en un baile majestuoso y alegre, Sevilla es ilusión, sol y deseo porque así es como mi corazón la siente, señorial, distinguida, inmune a los tiempos modernos empeñados en ignorar la importancia de lo bello, ciudad que aún conserva el encanto nostálgico de lo verdadero, de lo íntimo, de lo esencial, de lo que deja huella muy dentro, de los buenos momentos vividos que son al fin y al cabo aquellos que con el paso del tiempo echamos tanto y tanto de menos.
