Perdemos la compostura, los nervios, la cabeza, la razón, el norte, el contacto, la dignidad, los valores, el tiempo, la inocencia, el sueño y los sueños.
Oportunidades, el juicio y el sentido, la mirada imparcial de la perspectiva, la consciencia y la respiración, la fé, el hambre y la sed, las esperanzas y la vida, el tren, el interés, la coherencia, el turno y la vez.
El compás, el paso, el miedo, la vergüenza, los complejos, lo que nunca fue nuestro, la salud, la juventud, los papeles, el rastro, nos perdemos en nuestros pensamientos.
Pero yo, yo me pierdo en tus brazos, que aún perdido, es donde siempre mejor me encuentro.