
Punto de inflexión hacia ambos lados, hacia no saber donde caer, hacia hasta aquí hemos llegado, y vamos a dejarnos vencer por el mas inverosímil de los sentimientos que hayamos experimentado.
Hacia donde mas pesan los años, y se aligeran por el otro extremo en la vejez, para recordarnos quienes somos, y hacia donde vamos tras palidecer nuestra propia piel.
Hacia dividir y repartir medias verdades por medias naranjas, hacia el compartir mas de media vida, a cambio de un triste segundo plato a la hora de la comida, una o dos veces, cada tres o cuatro semanas con mucha suerte, según fuera bisiesto o no, el apetito por aquellos días.
Hacia derramar toda la soledad, en su versión mas dura y extendida, a izquierda o derecha, seria cuestión de abandono tras el ultimo intento, lejos de la influencia de toda ideología, consensuando futuros pactos, negociándolos con nuevas compañías.
Hacia donde “ser o no ser”, imposible dilema por resolver, cual “Hamlet”, en la época en que se recitaban poemas para conquistar nuevos territorios, y los corazones de las amadas a las que se pretendían, pongase como ejemplo de trovadores, de Julieta, Romeo, y de Doña Ines, Don Juan Tenorio.
Hacia donde dirigirme…o mas bien hacia quien, hacia donde orientar mis pasos, hacia donde dirigir la fé, teniendo tan cerca el pecado, si es que tan cerca estuvo… alguna vez.