No habría sido el tiempo, el que con su paso, deterioro aquella melodía de seducción , el que fué dormitando y narcotizando el hambre por inanición, del que yá …ni palpita ni late. Atenuando su brillo, justo cuando se encontraba en el punto mayor, de ebullición.Ni el que olvidaba limpiar por falta de agua e higiene moral, todas las impurezas a las que se enfrentaba, por la corrosión causada de tanta suciedad en el enrarecido aire, cada dia…al llegar la tarde, y por la herrumbre de la monotonía adherida a unos vasos sanguíneos que irrigaban directamente de risas y alegrías, todas y cada una de las cavidades de aquel desnutrido corazón.
No hubiera sido tampoco el mismo tiempo, el que hubiera podido rectificar el trayecto, que conducía de cabeza, del precipicio al infierno, el que hubiera moderado, cualquier leve fallo en la elaboración y fabricación del rumbo correcto, o corregido el mas minimo defecto al iniciar su proceso de palpitación.
No era el tiempo aquel poder, que mantenía en pie aquel imperio, ni el tipo ni calidad del material con el que estaba echo. Era consistente, fuerte y robusto, a prueba de sentimientos, pero a la vez ductil y maleable, extraño y raro metal, de propiedades excepcionales, gracias a la alquimia en la que el misterio, la coherencia, y la lógica, formaban los ingredientes, y a su vez …el cocktail perfecto.