Tendria que haberme anticipado a los acontecimientos, tendría que haber intentado ser aprendiz de poeta ya hace tiempo, asi, quien sabe, posiblemente hubiera terminado por creerme todo lo que estoy diciendo. Habria variado mis orígenes, y asi, disfrutado de un territorio propio, virgen en lo extenso, aunque en un principio, tanto el , como ella, como yo, fueramos desconocidos por fuera y por dentro, y por completo . El dia a dia, regalaría por entonces caramelos a los niños, para mantenerlos por un instante contentos, caramelos y dulces con envoltorios, para proteger de los elementos mas indeseables a los pequeños, y la rutina, en una de sus oportunidades, otorgaría monotonía de dos colores a diestro y siniestro.La hubiera utilizado, como difusor de sentimientos, y esparcido su letal veneno, por los patios de colegios, impregnándolo todo, aprovechando la inercia y el empuje de decir a los cuatro vientos, todo lo que te quería y todo lo que te quiero, que siempre es mejor pasarse de la raya, con precaucion, y que hubiera sido preferible echar de mas ayer, que hoy echar de menos.
Ser poeta, entonces, me hubiera servido para ser ladron de sueños, yo, que en la honradez baso mis pensamientos, atravesaría muros y paredes, mentes delirantes, y corazones de cemento. Por las noches, cuando nadie se lo esperaba, cuando comenzaban a quedarse aturdidos, por lo narcotico del momento, entraría a hurtadillas en los sueños de su vida, y desgarraría un trozo de ellos, les arrebataría, un par de minutos, y me los llevaría de recuerdo . Ladron de sueños, a quien le hubiera importado, cuando el botin era tan escaso, y todos los días yo era victima, y me quitaban los de media vida, sin importarle a nadie, si estaba o no durmiendo.
Ser poeta, ladron de sueños, osado intruso que según la perspectiva, cogía prestado o pagaba con creces, sin tener dinero. Poeta, trovador, bufon o arlequín en blanco y negro, la sonrisa del payaso, que esconde mas de lo que muestra, cuando la gente los observa y se rie, con y también de ellos.
Tendria que haberme anticipado, y haber dejado a un lado la preocupación de servir eternamente a lo correcto, y ocupado mas o menos de dejar una buena imagen, o un buen sabor de boca en los escasos labios que se cruzaban con las estrellas fugaces en el cielo.