Ayer, fue un dia de esos de reflexión, de los que te apetecería tirar tantas cosas por la borda, y seguirlas tu detrás, como una estela, de los que te aislas y te preguntas, ¿para qué tanto esfuerzo en hacer comprender y entender a los demás, cuando no están dispuestos a hacerlo?, ¿para qué empeñarse en nadar contracorriente, en las turbias aguas del océano de los pensamientos?, ¿no seria mas comodo rebasar la línea de la flotabilidad y dejarse arrastrar por la marabunta enfurecida y absorta en una única verdad?. Deslizarse cuesta abajo, de espaldas a la pendiente, seria mas comodo descansar sobre los hombros conformistas de la gente, de esa manera nadie siente ni padece.¿De qué forma hacer razonar, que la mitad, es el centro de todas las cosas, y viceversa, cuando la elipse es el circulo mas perfecto que han conocido y sobre el único que han bailado siguiendo trayectorias difusas e ilógicas como lo hacen las errantes (1) desde hace miles de millones de años.
Quizas, yo soy el obstinado, soy yo el abstraído, el obsesionado, el repetitivo, el que se hace eco del eco para terminar reclamando siempre lo mismo, el mas loco en este mundo de menos cuerdos, quizás no merezca la pena, pero hoy, hoy he reflexionado sobre la importancia de mis gestos y valores, de si valen algo o serian de mas utilidad el regalarlos o cederlos perdiendo sobre ellos todos mis derechos.
Por eso, por eso ya no tengo la certeza, de ser yo el que este en lo cierto o en lo correcto, cuando alguna vez he intentado darle un nuevo sentido de giro a las mareas que sujetan de pies y manos, a las turbias aguas del océano de los pensamientos.
1-Históricamente la palabra planeta fue acuñada en la antigua Grecia para designar a las estrellas errantes con movimiento aparente en la esfera celeste, y distinguirlas de las estrellas fijas, de posición inmutable al ojo año tras año.