¿Qué clase de cuento podía llegar a ser tan descorazonador?, ¿Qué historia infantil puede sustituir una dulce y placentera noche de sueño, por otra de amarga vigilia, y ser en todo tan diferente a ti?.¿Qué clase de vicisitudes moran y minan los cuentos y se apoderan de las princesas, de los finales idealizados y perfectos, de los “era se una vez que se era”, y de los “colorines colorados”?.¿Que cuento me contaron, cual a ella, cual a ti?,¿fue el mio el mismo que el de mis hermanos?, ¿que magia o hechizo embriago mi habitación, mi cama vestida de pensamientos blancos, que aliento exhalaron los narradores, suplantando a mis progenitores para envenenar el ambiente y posicionar dardos impregnados de curare (1), hasta en la mas remota de las grietas de las paredes que supuestamente como angeles debían protegerme en los sueños, como a cualquier otro adolescente enamorado?.
¿Cual fue, que cuento caracterizo de tal manera mi ser, y evito que dejara de ser niño de una vez por siempre?.
Dieciseis años, quizás no lo recuerde bien, y nadie se paro a contármelo, mi madre, ya se había marchado, hacia un año que se aproximaba su tren, y un dia por otro, ensimismada por el silbido mortecino del filo de la guadaña al caer o por el traquetreo soporífero de los compuestos medicinales, descuido ceder el paso y el asiento a los mayores, y cuando se quiso dar cuenta, ya viajaba subida en el.
Mi padre, trabajaba de dia y de noche, en aquella época me parecía que lo hacia en todos los sitios a la vez, por lo que difícilmente le daba tiempo al hombre, casa, fabrica, familia, intentar cambiar el mundo, enseñarnos el verdadero significado de las palabras respeto, educación, entrega y deber, en fin, lo que se dice coloquialmente, un hombre de bien, por esos motivos, lo quería y lo quiero tanto, y estoy tan orgulloso de tener un padre como el.
Entonces, seguramente fui yo mismo el que confundió las hojas secas y caídas de un árbol tras un verano durísimo con las de un cuento que me esperaba con los brazos abiertos en una estantería alicatada de polvo mugriento, y el cual, comencé a leer, y donde empece a darme cuenta, de que aquella realidad, no era la prometida, sino la misma que me hizo pisar con los pies en el cielo, y mas tarde y rotundamente en el suelo.
Alli, percibi sus laminas coloreadas y recortadas por la parte superior, donde terminaba la silueta de los personajes y muñecos, y comenzaba por abajo la explicación con un pequeño texto en negro, y donde aprendi a interpretar lo que realmente contaba aquel ambiguo cuento, supe ver, que las princesas no eran tan bellas, ni que los sapos tampoco se convertían en caballeros apuestos tras la mediación y aprobación de un calido y romantico beso, ni que las brujas, eran tan malas, ni que en una casa encantada, ella, como un hada enamorada, esperaría cada noche mi regreso.
Ya, casi esta acabado, solo quedan dos o tres paginas y la posdata en blanco para escribir otro final feliz si el que concluye este, no fuera de mi agrado. Pero es difícil escribir para niños cuando uno ya tiene dieciséis años, cuando conoce los engaños, las sorpresas ante lo inesperado, cuando se quiere materializar algo en alguien, e idealizar a alguien cuando tan solo se conserva una escueta, indiferente ,insignificante e inexpresiva caricia de las suyas, en mis manos. Puede ser que yo, no llegue a saber o conocer el desenlace, pero he dejado instrucciones, manual de funcionamiento de cómo sujetar la luna al cielo, si alguien notara que se estaba cayendo, alguien lo sabe porque se lo hice saber, por si algún dia, muero y no estoy aquí, para preparar yo, el homenaje póstumo, al encuentro de todos los encuentros, el mas esperado desde que el hombre aguarda que su sombra le delate y le adelante para ver que es lo que ella piensa al verse desbordada por los acontecimientos.
Quizas ya, será esteril, se dice que como pregonar en el desierto, pero aunque fuera en vano, merecería la pena saber que algo tuyo, podrá llegar a hacer estremecerse al mas rigido de los cimientos.
Un cuento para el cual, es difícil de imaginar un final ideal, como lo es el conseguir todo lo que quiero, un cuento impersonal, ficticio e irreal como la vida misma, un cuento, una realidad, dejemos que el tiempo benevolente sea el que sabio decida.
1-Curare-Sustancia negra, resinosa y amarga, extraordinariamente tóxica, que se extrae de varias especies de plantas y que tiene la propiedad de paralizar las placas motoras de los nervios de los músculos.