Sueño, que tengo dos manos,que de mis sueños, nadie es su dueño,
sueño, que la vida es sueño,
y que a la vez es un manantial,
o la ninfa que habita en un lago.
Sueño con la mujer fatal,
con el extasis que provoque su cuerpo,
con que soy el único, y no hay nadie mas,
y con que los últimos serán los primeros.
Despierto tarde, demasiado, mucho,
tras un, longevo letargo,
y los sueños son breves, duran tan poco,
por lo que es conveniente acostarse temprano.
Con llorar sueño,
mas incluso, que lo hace el llanto,
con enamorarme, con no despertar jamás,
sueño con ser niño, sueño mas que hablo.
Soñar, me pregunto,
¿por, para qué, hasta cuando?,
¿acaso en ellos mis dedos la pueden tocar?,
¿o seria tan solo un juguete en sus manos?.
Hasta donde alcanza su poder,
qué magnifica el deseo, y ahuyenta el desprecio,
que minimiza el esfuerzo, si intentamos correr,
y desaparece su efecto, si despiertos soñamos.
Y con la tierra prometida, soñé,
soñé e imagine un gran lugar,
cubierto de cielos limpios y grandes claros,
quizás solo es humo o castillo de arena,
pero creo que es necesario soñar,
y estoy seguro de que merece la pena.