Si bien el dia de hoy, no fue perfecto, ya sea porque esos días no existen o porque no lo pudo ser, si consiguió serlo toda la mañana, cuando se cubrió de claridad y gloria, ya que era esperada desde el ultimo atardecer como la impaciencia del amante ante la ultima oportunidad de rescatar a su amada.Su voz, la voz del cielo, aunque ella se empeñara en negarlo, para mi realmente asi lo era, retumbando en mi cerebro como un delicado aleteo, descendió hasta el mas agradable de los infiernos, arrastrada, arrastrada por el frio viento, desde entonces, tiritan todos los cimientos de la lucidez, y tiemblan huérfanos de abrigo desnudos los cuerpos, o escasamente protegidos con vestidos heridos como la infamia y la cobardia visten parte de la raza humana.
Una mañana, como la del seis de Enero, de tan esperada de niño, a ser devorada y consumida por el fuego en tan solo un momento, haciendo de ambos lo que antes era tan solo nuestro.
Ahora, ella, ella queda ya resguardada, como un tesoro tan cercano como tan tan adentro, junto a la combinación de números y colores necesarios para tener acceso tras su aprobación a lo mas profundo de nuestros pensamientos, comunes o no, pero para eso usamos y existe el sentido común y el razonamiento.
Yo, no se ella, ni se de sus anhelos, ni de sus deseos, tan solo conozco el misterio que desprende y que a veces, a veces reconozco, me hace sentir algo de miedo, escalofríos al mirarla, y verla allí, a lo lejos, y querer y no poder abrazarla, porque la Luna, esa Luna, quizás no pertenezca ni este colgada en mi cielo.