En la mañana de un lunes
se reunieron varias nubes
y acordaron darle al agua
la oportunidad de expresarse
en la borrasca.
Se tornaron negras y azules
de oscuros tonos grises
que hacían palidecer triste al horizonte
creando cúmulos sobre las montañas.
Aguacero que no amaina
por mucha agua que caiga
nunca la tierra es saciada
y sigue pidiendo más al cielo
agua a cambio de una plegaria.
Intensa y copiosa
la luz difusa casi nula
la humedad empapa
cala la lluvia.
Tras las nubes, tras su espalda
tras la nube pasajera
tras la que llega y no se marcha
tras ellas el sol se esconde
y juega a que ya es de noche
aunque la oscuridad sea
una oscuridad forzada.
En la mañana de un lunes
tras un fin de semana
pasado por agua, por el viento
se dejaron llevar las nubes
mostrando el sol su brillo
el resto de la semana.
