Siempre estaréis en mi corazón hermanos del alma, siempre
os llevaré conmigo como la sombra que me acompaña, o como la alegría por haber
compartido con vosotros el tiempo de mi vida transcurrido, y el que por
venidero, aún por vivir me falta.
Hemos aprendido de nuestro padre y transmitido a nuestros
hijos el espíritu afable y noble de nuestros apellidos Calderón Cruz, hemos
llenado el vacío de la ausencia de nuestra madre con lo mejor de nosotros
mismos, hemos creado escuela, hemos dejado huella allí por donde hemos pasado,
en las personas que nos han conocido, y eso es lo que cuenta, y eso es lo más
importante.
Por nuestros actos nos conocerán y creo, modestamente,
que por nuestro conciliador carácter nuestra generación ha de quedar como
ejemplo de lo que ha de ser la convivencia en una familia.
Siempre el vuestro en mi corazón queridos hermanos,
siempre habrá un momento, siempre habrá un motivo para mantenernos unidos y
querernos como tan solo nosotros sabemos hacerlo, mantengamos y conservemos
vivo ese amor, como en la mente guardamos con nostalgia, aquellos buenos
recuerdos de nuestro ayer y de nuestra infancia.
Os quiero