Esa será mi casa, y tengo la esperanza que algún día
arrastrada por el capricho y la fuerza del viento marche y marche yo con ella
lejos, muy lejos.
Quizás más allá de donde el azul celeste del cielo se
funde con el intenso azul del mar, quizás tras la línea que divide en dos el
mismo horizonte, quizás solo quizás.Me llama el sur, su ambiente y su gente pero solo si conmigo vinieras tú. No sé donde, ni si será una ciudad o un pueblo de los que aún desconozco su nombre. Me atrae la idea de Sevilla, un rincón maravilloso de la hermosa Andalucía, con su gente humilde y sencilla, gente que sabe disfrutar de la alegría de la vida, cercana y próxima, de la que aunque no te conozca te hacen sentir como en familia.
Quién sabe si Andalucía, llena de contrastes, de alegría y naturaleza, en caso de no encontrar otro paraíso algo más cerca.
Siempre hay lugares con los que se sueña, en los que se piensa
que nuestra vida seria más placentera, con nuevas compañías y amistades entrañables
con los que uno cree que debido a su carácter afable empatizaríamos de una
diferente manera.
A mí personalmente, me embruja Andalucía, me cautiva y me
enamora el trato de su gente, la amabilidad con la que se relacionan, las
personas a las que antes de preguntarles ya se ofrecen y colaboran.
Esa será mi casa, esa quisiera yo que fuera, esa que de
momento es solo un proyecto a largo plazo, un pensamiento embarcado en un vuelo
que vuela alto, así es porque todavía no pasa de ser un sueño, un anhelo y un deseo.
Podría ser Sevilla como cualquier otro bello rincón de
Andalucía, ella por la Giralda y el puente de Triana, Granada por mis profundas
raíces accitanas, también por la Alhambra y por Sierra Nevada, Huelva si no por
el Rocío y sus marismas, o Cádiz tacita de plata, Córdoba por su Mezquita, o
Jaén, Almería o Málaga; sus pueblos, cualquiera de ellos, sus gentes amables y
alegres, el ambiente cálido y distendido, y conmigo ella, mis hijos y mis
amigos.
Reconozco, sé, puede parecer lo que no es o un claro
signo de irresponsabilidad o inmadurez que me impide ver con claridad y tocar a
mi edad con los pies en el suelo, puede ser no lo negaré o no dejar de ser una
historia en la que se basa este poeta para aventurarse a escribir lo que siente
como un cuento, puede ser, no sé, que los años y el camino que me quedan por
recorrer haya decidido vivirlos allí donde yo quiera y por mí mismo, como una
pequeña locura, o como la imaginaria travesura inocente de la que nunca se
arrepiente este niño pequeño.
