Y pasar inadvertido entre la gente,
entre la multitud imperceptible,
a la luz ser transparente
y ser voluntariamente invisible.
Huir, escapar,
a una isla desierta,
a una cabaña aislada,
en medio de la naturaleza
o a la cima de una montaña.
A una aldea abandonada,
a un pueblo de la España vaciada, donde nadie te conoce
o te conoce quizás de nada.
Más allá del horizonte,
lejos de la vida mundana,
de los gritos, de las voces,
una huida a la desesperada.
Hacia dónde mis sueños corren,
tras lo que la vista alcanza,
no hay caminos, ni indicaciones,
ni tampoco sale en los mapas.
Huir, marchar, escapar,
una estampida, salir corriendo,
una embestida sin avisar,
de la vida tal y como la conocemos.