No sé cual será
la última ola
que la orilla
de una embravecida mar
azote,
ni cual
la ultima sonrisa
que intercambien
nuestros corazones.
Ni se de la vida
que sigue siendo
una gran desconocida,
ni de egoístas envidias
ni de traiciones,
ni de si el fin
realmente es la muerte,
ni se de tantas cosas
como pensaba que sabía.
Ni se de cantos de sirena
ni de sus envenenadas melodías
que a cambio de unas monedas
como ruiseñores nos cantan
llenándonos de pájaros, la cabeza.
No se cuales serán
las cadenas que me den
la libertad,
ni que palabras usara el amor
ni que sentido les dará
cuando decida
como la nieve, al invierno llegar
para hacer más visible
su presencia.
No se cual será el nombre
del último hijo
ni sé del color de sus ojos,
ni cual será
la última ola
ni cual
la última de sus sonrisas
la que me emocione,
ni de su parecido físico
con el mío,
ni sé nada de lo que aún
no ha sucedido,
ni de cual será el final
de lo que aún teniendo presente
nunca tuvo un principio.
la última ola
que la orilla
de una embravecida mar
azote,
ni cual
la ultima sonrisa
que intercambien
nuestros corazones.
Ni se de la vida
que sigue siendo
una gran desconocida,
ni de egoístas envidias
ni de traiciones,
ni de si el fin
realmente es la muerte,
ni se de tantas cosas
como pensaba que sabía.
Ni se de cantos de sirena
ni de sus envenenadas melodías
que a cambio de unas monedas
como ruiseñores nos cantan
llenándonos de pájaros, la cabeza.
No se cuales serán
las cadenas que me den
la libertad,
ni que palabras usara el amor
ni que sentido les dará
cuando decida
como la nieve, al invierno llegar
para hacer más visible
su presencia.
No se cual será el nombre
del último hijo
ni sé del color de sus ojos,
ni cual será
la última ola
ni cual
la última de sus sonrisas
la que me emocione,
ni de su parecido físico
con el mío,
ni sé nada de lo que aún
no ha sucedido,
ni de cual será el final
de lo que aún teniendo presente
nunca tuvo un principio.
