Regaron con su sangre, valientes y cobardes los campos de
batalla.
Los sembraron de muerte y las semillas que eran sus vidas
quedaron para siempre sobre la tierra esparcidas.
Callaron las balas a las palabras, abrieron nuevas bocas
con lenguas y labios negros imitando a agujeros por los que tan solo se
escuchaba hablar al silencio.
Murieron como hombres pero murieron, como héroes con la
mano o el puño en alto, pero murieron, fue mucho mas lo que perdieron que lo
que ninguno de ellos ganaron, pueblo no olvides tu historia pues estarías
condenado a repetir tu pasado, guerra de tres años y dos bandos, que enfrentaba
a padres con hijos y a hermanos con hermanos.
Hambruna y sufrimiento para el pueblo, sed de venganza,
matanzas a diestro y siniestro, familias por las bombas y por el odio
destrozadas.
Guerra civil, jardín de cadáveres, flores marchitas y
putrefactas de olor desagradable, calaveras sonrientes paseaban a la locura
generalizada por las calles más oscuras, por avenidas y calles en las que en
ausencia de familias enteras, habitaba la desconfianza.
-Preguntan por ti.
-No quiero marchar con ellos madre, me da igual el color
de la camisa que visten o el de la bandera que dicen sentir porque mi
sentimiento es trabajar, vivir y cuidarte, y aunque preocupado y temeroso me
tranquiliza entre ellos escucharles decir, que mi miedo será paz, antes de que
esta noche acabe.
