La arquitectura de lo imposible, de lo inimaginable, de
lo impensable, de lo maravilloso, de lo inconcebible, de lo más grande, del
deseo inalcanzable que habría de convertirme gracias a vosotros dos en padre.La construcción de dos seres, sangre de mi misma sangre,
la inquietud de mi mente constante, el sentir de mi corazón, y la respuesta a
la pregunta de por qué se mantiene vivo y late.
La vida tal y como la conocemos, como la entiende el
hombre cercano y a la vez distante, abre hoy sus puertas para mostrar la
claridad de la realidad que antes, tan solo a través de sus ventanas podía divisarse.Aún y por siempre, mi amor por ellos ha de envenenar sus genes, no ha de cesar ni de menguar nunca su efecto, ni el querer que a la vez y junto a ellos nació eterno.
Buscar calma y alivio para sus males, sosiego para sus inquietudes y la paz necesaria para aprender a hacerse mayores, todo eso es ser padre, soñar con verlos soñar, ilusionarse con que se ilusionen, cuidarlos y animarlos a luchar por conseguir su felicidad, y para que me tengan presente, en sus mentes y en sus corazones.
