Démosle la oportunidad de brillar, de mostrarse tal y
como es, confiemos en su palabra, en el saber que da a entender, en la
sinceridad y en la libertad de las que habla, en el amor que dice poseer para
cubrir con él todo nuestro ser de ilusiones y esperanzas.
Démosle también la
ocasión de crecer, y de convertirse a la niña en mujer y en flor a la semilla,
démosle las flores marchitas para hacerlas en sus manos renacer, y a ellas la
luz que necesitan para salir de la oscuridad en la que viven desde la última
vez en las que fueron vistas.
Démosle tiempo al tiempo y espacio al universo para
seguirse expandiendo y para demostrarnos hasta donde es capaz de llegar, démosle
un lugar y construirá en él un hogar, una noche y nos hará soñar, démosle un
punto de apoyo y moverá nuestro mundo y nuestro futuro, y cambiara sus rumbos
orientándolos hacia la razón innegable de la esperada normalidad.
