Dios nos da aire, nos da vida, nos da fuego, nos da
tierra, nos da familia para querernos y la posibilidad maravillosa de a su
imagen y semejanza parecernos.Nos da muchas cosas que no vemos pero sentimos, y otras
en las que en su momento no creíamos pero en las que hoy gracias a Dios
creemos. Pero no todo viene dado como agua que cae del cielo, sino
que hay cosas que han de ser ganadas a base de trabajo y esfuerzo.
Darte a conocer a los demás, buscar, encontrar y elegir
nuestro amor y nuestra amistad como valores que Dios nos ofrece, y que hemos de
conseguir por nosotros mismos, nuestros amigos y nuestra pareja no han de ser
producto del azar, sino de las causas comunes y puntos de encuentro que
faciliten y hagan posible la convivencia, no hay que esforzarse en que funcione
bien la relación porque en ese caso la misma, contaminada no es sana ni nos
interesa.Dios nos da la capacidad de amar, pero somos nosotros los que amamos, nosotros escogemos a quién de entre todos los seres humanos, y él decide hasta cuándo.
Las amistades sinceras son las que perduran, las que no se hacen viejas con el paso de los años, los amores verdaderos son los que se hacen viejos y más sabios viviendo a nuestro lado.
