Y de vuelta a casa, un día como otro cualquiera, mientras
los fantasmas aún visibles paseaban bajo la luz tenue de las estrellas.
Vendrían o habrían de venir, las noches seguían llegando,
tras un periodo largo la oscuridad volvería a cubrir, aquellos lugares ya casi
olvidados.Todo seguía estando allí, en el mismo sitio las mismas cosas, en el mismo lugar aquella nota que decía, “ la respuesta la encontraras en los libros “, solo que esta vez, formulaban las respuestas nuevas preguntas .
Aquel era quizás, uno más de los mensajes estratégicamente dispuestos pronosticando algún suceso, como en “El mundo de Sofía” aguardo con impaciencia una señal, un texto oculto, un mensaje en una botella, podrá parecer coincidencia, puede que así sea, pero os `puedo asegurar que a veces gira al revés la ruleta y la posibilidad más remota acierta.
Parece de todo menos cuerdo llegar a pensar que algún ser celestial anuncia los acontecimientos previstos con anterioridad, para avisarnos o hacernos participes de su poder.
Que una de las páginas del libro que estoy leyendo diga que yo en este mismo momento lo leo y a mí me lo dedique por completo, es algo que ayer cuando fue escrito era impredecible pero que hoy, es increíblemente cierto, o como ese decimo de lotería sin premiar, el 33216, el mismo que he visto alejándose de mí por el suelo arrastrado por el viento, quien me dice que no es un señuelo para que haga lo posible por comprarlo porque será premiado en el próximo sorteo de Navidad.
Es sugestión, o la necesidad de desafiar a la suerte, es enfrentarse a lo desconocido o jugar a ganar, intentando engañar a nuestro destino.
