Pero juega con desventaja, al no saber realmente, ni
conocer todo lo que a su alrededor sucede, como el ciego que además de no poder
no quiere ver, o como el que no es capaz de distinguir e interpretar las formas
más básicas y primitivas con su mirada.
Siempre un paso por delante, con la tranquilidad del que
no tiene prisa y no le importa esperar, del impaciente paciente, con la tibieza
del que habla a media lengua y con el amplio margen que el infinito finito le
da.Como un castigo divino, sobre su cabeza una espada afilada, sobre su pecho, la incerteza y la desconfianza que continuamente le hacen mirar hacia atrás porque hacia adelante no hay nada, ni futuro ni casi esperanzas, la impotencia de ser al final el cazador cazado, la de en resumidas cuentas intuir su fin, porque para él, el tiempo de luchar ya casi había acabado.
Batalla de armas sofisticadas contra las fuerza de brazos y manos, tampoco es factible un acuerdo, pues el orgullo carece de interés para el contrario, la situación, incomoda para el adversario y terrible para el perdedor si detenidamente lo pensamos, se revuelve como una fiera contra el invasor dejando en evidencia sus carencias, y el cuerpo expuesto a la desconocida voluntad de Tanatos.
Conflicto de intereses entre humanos mercaderes, que compran y venden al mismo precio a enemigos y a hermanos para convertirlos en esclavos, encuentros en la tercera fase, la realidad se acerca y se asemeja tanto a la ficción, tanto a lo tantas veces deseado, que tanto se asusta el, como tanto o más me asusto yo aunque no nos conozcamos
