Noche andaluza, es mi alma la que media España cruza,
desde Barcelona a Granada para visitar tus entrañables ciudades blancas. De entre ellas destaca una, quizás su nombre es locura
porque no soy capaz de razonar si fue el embrujo de la luna o una bendición de
Dios, los que despertaron tras mi marcha su nostalgia en mi corazón.
No me conformo con el recuerdo, Guadix a ti acudo en
sueños cuando de otra manera hacerlo no puedo, dejo volar mi imaginación y a ti
dedico como a un primer amor, mi pensamiento por completo.Siento en mi interior latente tu llamada que recorre el camino de vuelta, como la luz de esa estrella que sabemos que brilla pero que por la inmensa distancia percibimos apagada.
Noche en Granada, noche en Guadix, me abrazo a ella y como una enredadera ella se abraza a mí, como la luna en penumbra alumbra las veredas que suben hasta el barrio de las cuevas, y allí, mi memoria las espera, imaginando la niñez jugando en la placeta de la Cañada Ojeda.
A pesar de las grandes ausencias, de la soledad que por
ellas me embarga, de este silencio que de Guadix me separa, me siento feliz, me
reconforta la imagen que tengo de aquellos momentos, momentos bellos,
maravillosos, entrañables, momentos inolvidables que guardo dentro, muy dentro de
mí, para que no pueda arrebatármelos nada ni nadie .
