Volver a tener contacto con personas que formaron parte
del ayer y del pasado, hace que sea más corto y ameno el viaje que cuando es la
nostalgia la que decide acompañarme, muchos de ellos, comparten conmigo esos
pensamientos, los sienten como propios y llegan a hacerlos nuestros.
Que injusto es el recuerdo con los que deciden mantenerlo
vivo y presente en sus sueños, que poder tiene la melancolía para multiplicar
por mil la añoranza y hacer que lo echemos tanto, tanto de menos.Como olvidar que la inocencia se vio obligada a hacer madurar a la niñez y a la adolescencia, como hacerlo con la realidad que nos hizo descubrir realmente lo que era la vida, como interpretar hoy día aquel sueño de fantasía, aquel del que de repente y lacónicamente despertamos un día.
Como pasar por alto aquellas entrañables tardes de verano, como dejar a un lado y abandonados los años en los que el corazón y la mente aún se estaban formando.
Como ignorar las huellas que mis pasos dejaron por las calles de la Trinidad Vieja, como escribir de ella y de Guadix sin que me emocione y se muestren a corazón abierto hablando por mi mis sentimientos, como evitar el querer darle vida y color a las fotografías en blanco y negro, quien puede olvidar a quien, y a todo aquello que le hizo crecer por fuera y por dentro.
Eso era todo, sin saberlo, jugábamos con el tiempo, ¿pero
quién no ha jugado siendo niño con algo que le habían prestado?, ese era
nuestro universo, el cual alcanzaba poco más allá de donde decidían hacerlo los
limites de nuestro barrio, no necesitábamos más, éramos felices con lo que teníamos,
nos conformábamos con poco que era mucho, con vivir el instante, y de ahí,
aprendimos a apreciar y valorar todas las cosas al máximo.
¿Quién puede imaginarse hoy ese paisaje?, ¿quién es capaz
de volar con la imaginación y recordar como hago yo, desde el primero de esos
recuerdos, hasta el último de sus detalles?.