Sin saberlo intentó el disparo equivocado y se convirtió en su propio blanco, jugó con fuego y se terminó quemando, erró una vez, la necesaria y en su propia red pegajosa cayó la confiada araña. Incauto no acertó a distinguir el anzuelo el pez, ni el pescador después cuando de la victima incauta también lo retiraba. No vio tampoco la liebre demasiado ligera la trampa, ni maldad el hombre en la bondad de la mujer, ni al revés, o por lo menos no la esperaba, ni peligro el niño en aquello que desconoce hasta que por el mismo lo experimentara.
Descuidó al bañarse la ropa, y a veces olvido cerrar la boca para que no entraran ni agua ni moscas, comparó a las personas con objetos y cosas, fue a la curiosidad a la que en un principio conoció como amiga la que en el último instante la traicionó como una vulgar enemiga.
Desconfiar de los premios que no nos merecemos, y de los
caramelos que te ofrezca un extraño a la puerta del colegio, ya te lo venían avisando
tus padres desde que eras pequeña o pequeño.
Ahora eres mortal como los demás, ya sabes que eres
vulnerable aunque te protejas, y que como cualquier otro puedes llegar a
enfermar de realidad porque has pecado de inocencia.Creías que lo sabías todo, pero la sabiduría y la ciencia ofrecen argumentos más sólidos y creíbles que unas infundadas sospechas, creemos que nunca pasa nada hasta que pasa, descuidamos por un momento las llaves de casa, y nos hacen de ella, una copia exacta.
