A la única muerte que le tengo respeto y temo es a la de los demás, el apego como parásito se fija a nuestra piel con garras de afiladas uñas de acero. a la muerte en vida también, a la de la memoria, a la de las funciones tán vitales como elementales del cuerpo, a la de los sentidos, a la de las ilusiones y a la de los sentimientos, a la muerte por resignación, por no luchar por mis sueños, a la de esperar a que llegue el momento y pase sin darme cuenta de largo el tiempo.
La mía en cambio me transmite y anuncia paz, calma, tranquilidad, serenidad, y sosiego.
La impertenencia a este mundo y por consiguiente a todo lo que vemos y tenemos es tan cierta como falsa la sensación de necesidad sobre cosas materiales y emocionales afectos.
Cuanto menos se tiene, menos cuesta el desprenderse de ello.
Más bien siento curiosidad por ella y su llegada, solo eso, por lo que vendrá y por como será ese cambio hacia un estado nuevo, una forma diferente de vida a la conocida.
No hay final sino un nuevo punto de partida, antes de nacer la última vez todo de lo que a nivel cuantico se compone nuestro cuerpo como ser ya existia,
Esta afirmación no es una simple teoría sobre el misterio de la vida, ,somos un conjunto de partículas átomos y moléculas agrupados y dotados de consciencia.
Llegará un día tras el último aliento en el que nos desintegraremos de una manera u otra y nos disolveremos y mezclaremos con el aire, con la tierra, en agua para volver a ser lo que siempre hemos sido, polvo de estrellas del cual procedemos.
Hemos vivido muchas vidas, infinitas pero solo recordamos esta, es un ciclo constante de comienzos y finales, la ausencia solo es real para el que la observa, la nuestra nunca será sentida sin sensaciones ni sentidos que la perciban.
La vida y muerte son incompatibles entre sí, no se pueden mezclar son indisolubles, como agua y aceite siempre estarán separadas por una línea imaginaria y desde la cual ambos conceptos como líquidos se repelen.
La vida son sensaciones y la muerte solo existe cuando césa la actividad sensorial de la primera, ante una la otra no está presente y viceversa.
Textos propios basados en la corriente filosófica del epicureismo que acepta la muerte como uno más de los procesos naturales y normales de la existencia y sobre la base del desapego sostiene la libertad de nuestra esencia, nacer, vivir y trascender en un nuevo nacer.
La muerte nunca es el final de la vida.