"EL AMOR, ES LA PASION POR LA DICHA DEL OTRO"

Cyrano de Bergerac

miércoles, 7 de diciembre de 2022

Extracto del libro " Por si las voces vuelven" de ANGEL MARTIN

LA MUERTE

Una de las mejores cosas que me ha dejado el haberme vuelto loco es que ya no le tengo ningún miedo a la muerte.
Aunque nunca ha sido un tema que me haya preocupado demasiado por no decir nada,  he descubierto que, desde que pasé por esta historia, mi miedo a morir ha desaparecido por completo.
Sospecho que es gracias a que, de alguna manera, mi cerebro ya conoce la muerte y, pese a que fue un proceso mental muy doloroso y extremadamente agotador, aunque también hubo muchas risas, ahora mi cerebro interpreta morir como aquello que no estuvo tan mal y simplemente nos lleva un paso más en una dirección desconocida.
Supongo que les tenemos miedo a algunas cosas simplemente porque o bien las hemos vivido y nos han generado un temor que ha dejado la sensación grabada a fuego en nuestra piel, o bien nunca las hemos vivido y nos montamos una peli en la cabeza acerca de lo terrible y doloroso que serán, aunque luego quizá no lo sean tanto.

¿Alguna vez has tocado algo y, al notar que está caliente, te ha hecho retirar la mano tan rápido como si hubieses estado a punto de meter la mano en lava y, sin embargo, cuando vuelves a tocarlo con cuidado, te das cuenta de que no era para tanto, a pesar de que tu primera reacción casi te disloca el hombro?
Creo que la idea de morir tiene algo de eso.
Damos por sentado que debe ser algo tremendamente aterrador porque,
al no poder morir de vez en cuando para ver qué tal es eso, el cerebro no tiene ni idea de a qué se enfrentará y decide suponer que será un momento triste, oscuro y doloroso porque así es como generalmente lo sentimos quienes nos quedamos vivos, pero…

¿Y si eso no es así?

¿Y si morir es lo contrario a doloroso?

¿Y si al morir, por impactante que pueda ser visualmente para otros, nuestro cerebro desconecta cualquier posibilidad de sufrir el más mínimo dolor y activa un mecanismo de felicidad y calma extrema?

¿Qué pasaría si supieras que al morir sientes la mayor paz que has sentido nunca porque tu cerebro te bombardea con un torrente de imágenes, olores y emociones que, después de tantos años ya contigo, sabe al cien por cien que impedirán que sientas el más mínimo dolor, estrés o agobio?

¿Cómo sería vivir sabiendo que un segundo antes de morir te sentirás como en el momento más álgido de un subidón de éxtasis, creado expresamente para que te sientas bien?

Cualquiera que diga que eso no es así porque él estuvo a punto de morir y blablablá es importante que recuerde que la clave está en que estar a punto de morir no es lo mismo que morir.
De hecho, estar a punto de morir está muy pero muy lejos de morir.
Estar a punto de morir solo es una frase hecha que te sirve para referirte a algo que pensabas que no serías capaz de superar y, sin embargo, mírate.
Estabas muy equivocado.
PPero morir es muy distinto.

Morir es…

¿Algún muerto que esté leyendo esto para darnos una explicación?

El problema es que solemos relacionar las peores sensaciones con acercarnos al final, pero…

¿Qué pasaría si lo hicieras al revés?

¿Qué pasaría si de repente relacionaras los momentos más increíbles de tu vida con la frase «estar a punto de morir»?

Y sobre todo…

¿Qué pasaría si descubrieras que morir, en realidad, no es para nada poner fin, sino empezar?

¿Qué pasaría si morir significara, por ejemplo, convertirse en un rayo de luz con capacidad para pensar?

Sé que pueden parecer ejemplos superlocos, pero si quieres ver el mundo como yo lo vi, te toca —si es que no lo has hecho ya— bajar mil diferenciales de pensamientos que tienes preestablecidos y jugar conmigo a barajar ciertas opciones que a tu cabeza le podrían sonar extrañas.
El caso es que pasar por lo que pasé aquel día ha dejado a mi cerebro muy tranquilo con el tema de la muerte porque, aunque obviamente no morí, mi cerebro cree que sí y eso ya no hay forma de impedirlo ni de borrar la sensación.
Es como si en medio de una discusión absurda de pareja se te ocurriera decirle a la otra parte: «En realidad ya no te quiero». No importa que después pidas disculpas alegando que lo has dicho en mitad de un calentón.

El daño ya está hecho porque el cerebro no se lo esperaba y ha reaccionado a esas palabras como si realmente fuesen ciertas. Por eso hay millones de parejas que se pasan la vida rompiendo y volviendo. Porque llega un punto en que decir algunas cosas deja de doler o impresionar.
La primera vez que se dicen ciertas cosas en voz alta, el cerebro siente de verdad ese dolor. Cuando se piden disculpas, el cerebro se entusiasma, y si son de esas parejas que se pasan la mitad del tiempo diciéndose barbaridades a la cara, llega un punto en el que se la pela porque piensa:
«No pasa nada. Esto es como la otra vez. Nos faltamos, si la cosa se desmadra casi seguro lo dejamos y dentro de tres o cuatro días, el primero que se canse de estar solo llama al otro y raro será que no volvamos a estar
juntos».

Al cerebro, romper una y otra vez con la misma persona se la pela porque ya sabe cómo va. Solo le hizo daño la primera vez, pero ahora que ya sabe hasta dónde llegará el listón de lo que vendría siendo el dolor todo le resulta muchísimo más llevadero.
Siempre y cuando tu cerebro no sea un dramas, claro. Pero
generalmente solo las primeras veces son las que de verdad impresionan.

Las segundas suelen ser más previsibles porque ya lo ves venir, y las terceras ya son… meh.
Así que, aunque no me haya muerto de verdad, mi cerebro está seguro de que sí.
Por eso la diferencia entre alguien que cree que casi muere y yo es que mi cerebro no cree que un día casi morimos.
Él está completamente convencido de que hubo un día que nos
morimos y ese es solo uno de los muchos regalitos que me ha dejado lo de haberme vuelto loco.

LA VIDA ES BELLA

Hola, os quiero invitar, a que conozcais este comienzo mio como blogger, me parece que se llama asi,bueno en el ire publicando mis poesias,no os pido que os las aprendais, solo que las leais si os apetece,a lo mejor no os gustan, pero como las he parido yo, y a todas las madres sus hijos les parecen los mas guapos,pues eso que a mi tambien me lo parecen .

Por ultimo agradecer a ese gran vecino y para mi amigo sr,Cardenas por su asesoramiento informatico constante, y recordaros que tanto el titulo del blog,como la fotografia de encabezamiento,pertenecen a una conocida pelicula,que si no la habeis visto os la recomiendo,y las he puesto porque me siento muy identificado con ese gran actor protagonista de esta pelicula,Roberto Benigni,que en la ficcion creo recordar se llama Guido,bueno ser comprensivos y espero que os entretenga un poco....un saludo