Reconozco como mi tierra
solo a la Trinidad vieja
nada fuera de sus límites
nada más allá de sus fronteras.
La siento como una isla
el desarraigo como mar la rodea
en medio de ningún sitio
ya no es la misma que era.
Tenía la esencia de las cosas pequeñas
la sencillez de la gente obrera
la reivindicación, la lucha
teníamos tantos sueños en la cabeza.
Aquel era nuestro barrio
con sus alegrías, con sus penas
y con él nuestras vidas
y en ellas nuestros problemas.
Adelante avanzó la historia
atrás dejó las vivencias
de un lugar que con el tiempo
solo es recuerdo en mi memoria.
No reconozco su cara
ha vendido su alma de niña al progreso
para envejecer joven
y no desaparecer en el proceso
Le han lavado la cara
le han teñido las canas
y le han cambiado de nombre
el hombre y las circunstancias.
Hoy me siento extraño
me siento a su lado,
la veo, la miro y es otra.
Dónde está aquella plaza
donde aquel parque
donde las personas
que me cruzaba de niño por la calle
En el mapa de los sentidos
la busco y me encuentro perdido
me persigue la nostalgia
y alcanza mi corazón herido.
Con lo que yo la he querido
cuantos vecinos de ella se enamoraban
desapareció sin darnos cuenta aquella Trinidad vieja
como por arte de magia.
No reconozco su cara
ha vendido su alma de niña al progreso
para envejecer joven
y no desaparecer en el proceso.
Le han lavado la cara
le han teñido las canas
y le han cambiado de nombre
el hombre y las circunstancias.
Trinidad Vieja
Historia y pasado poesia y leyenda