Por orden del señor ministro, se prohíbe dar de comer, carne a las alimañas,
y sangre a los mosquitos.
A las palomas pan en el parque,
a los jabalíes en el monte,
a los patos en los estanques, y a los gatos en la calle.
Según el señor alcalde, autoridades competentes y locales
se prohíbe supuesta y expresamente,
por plagas y enfermedades.
Alimentar animales salvajes, ni a pajaritos en la mano,
ni a ratas en descampado,
ni a gusanos de seda en una caja de zapatos.
Así mismo se permite,
como el presente Bando dice,
se autoriza y recomienda, cebar a la casta política,
con desayuno almuerzo y cena.
Sibilinos paladares,
de viandas y manjares, exquisitas culinarias galas,
de selecta repostería,
y distinguidos vinos y cavas.
Darle al hambriento limosna, que mendiguen o trabajen, por un plato de comida,
o que como bestias cacen.
Murciélagos, vampiros, parásitos, burros de libro, perezosos que hibernan, como pingüinos vestidos.
Menú o carta realeza,
vajilla de porcelana, cubertería de plata,
mantel de seda blanca, protocolo y reverencia, chorrada tras chorrada.
Abejas reinas,
zánganas infantas y princesas,
ocupas en la zarzuela,
y las obreras en la colmena.
Menos discursos y lujos,
echos son lo que cuentan,
acojan a un inmigrante en palacio,
y sienten a un pobre en su mesa.